jueves, 11 de febrero de 2016

Pez globo

Ya sé que dejarnos caer desde la troposfera nunca sera suficiente:

 Porque tus manos  están embarradas de sangre
 Porque me asfixio de solo pensar que te has desinflado por los aires como un pez globo

Yo ya no guardo alfileres bajo el brazo
eres tú quien los monopoliza
y te debates en cientos de razones para lanzar los dardos por los aires

Puedo distinguir el punto central de aquel vaiven
                           
                                 (  .  )

Aplasto con mis yemas los bordes
y caigo en la contrariedad de que soy un cubo
de que somos animales geometricos

trinomios cuadrados perfectos que la vida contornea como piedras en el mar

como rios decrecientes

envueltos en una mezcla de oxigeno y pulmones superpuestos
organos disolutos que avanzan despacio
avanzan despacio

avanzan despacio
avanzan despacio

dejan caer un continente con sus lagos y valles
y se van

viernes, 23 de octubre de 2015

Dibujo y poema

Un hombre en el medio de la autopista planifica llegar a tu ventana prendida de resaltador luminoso
analiza tus murallas ciclópeas
tus vértices y planea subir por tus manos ásperas.

Estás dormido con los ojos abiertos y no sabes qué decir,
sera porque no te dibujé boca
será porque la hoja bond no sabe rasgarse con las uñas
será porque tu vestimenta se hizo añicos.

Los hombres saben que podrás vestirte de hormigón revestido de cemento comprimido y salir corriendo si te dan cosquillas.

Subir como un resignado cayendo por el intermedio de una conferencia aburrida
traspasar el cemento, las divisiones de interiores que nos separan y llegar a la conclusión que los escalones son lineas y aristas mal hechas
por un ingeniero descontrolado y solo.
Tu me lees como si yo escribiera versos endecasílabos
yo no le doy forma a mis pensamientos
y estos se avientan del avión
esperando tener paracaídas

...

El mediodía es un atrevimiento para mis costillas
ella me mira adormilada y yo sostengo su espiral entre mis manos
como un trofeo casi como un emblema
una mitad de gestos descomunales que anticipan un dilema
una sonrisa torpe.

y yo, una estatua adosada a la pared
blanca como el mármol
un calco transparente desenvainando las sombras
embriagándose de sed
buscando palpitos
esquemas
yo
yo te busque pero no te encontré
si tu me buscas me encontraras
pero ya no seré yo
sino mi prolongación inversa.

Equidistantes

Como un arqueólogo amante de los fragmentos de piedra caliza
armo el Partenón griego entre mis brazos
pedazos de piedra y losetas
columnas dóricas
gran trabajo si lo que quieres es solo dormir
elevar los brazos como dos emblemas
¿encontraste la pieza que faltaba?
cómo hacer coincidir cada ángulo si nos faltan pedazos
la tierra apenas arenosa
agrietándose una a una como un celeste reflejo de neblina en los párpados.

Quisiera presionar la tecla tan rápido como esta flecha en los brazos
pero su fulgor se hace añicos con las luces de la ciudad
luces que enciendo en mi mente como un energúmeno en busca de acción

Equidistantes no somos pero sí flexionamos los muslos para echar a correr
flexionamos también los labios
la carne roída
los marsupiales nos miran con sus dos ojos grandes
un segmento de mas segmentos que concatenan una hilera de perlas de un collar
y tu no sabes si podrás mantenerlas a salvo
el torpe hilo que las mantiene está atado a mi tobillo y el otro extremo dista
de un puente colgante
no busco ser suicida pero me estiro todo el tiempo y nunca se quiebra
a veces jalo con toda mi fuerza y sigue ahí
mirándome con sus dos ojos de piedra pulida y menguante
me abraza las piernas me roza apenas con la yema de los dedos
y jugamos un juego que siempre juego en mi habitación

ese juego pérfido que pasa desapercibido
la luna llena en mis dedos
una fantasía completa si cierro los ojos
las vueltas que hace el sol a la tierra solo para llamar su atención.

Para escribir un poema


Para escribir un poema es necesario tener un concepto.

yo tengo invariaciones que encontré en la pata de una mesa

una pared recién expuesta a las radiaciones y un milagro desdoblado como una inmediación a este desconsuelo.

Si practico mi medicina oriental dejare fluir como un río todos los altibajos requeridos
miento cuando digo que lo aplasto con  las yemas como una perla
miento cuando surco las uñas y dejo que las huellas digitales se extiendan como una hermosa mutación
me encantan las lineas rojas y los bordes negros,
las lineas descontroladas como un haz de luz no siempre coinciden en la meta,
podría disuadirlas de lo contrario pero tienen una personalidad propia y evitan todo contacto conmigo y los míos.

Mi concepto es este, vivir una vida llena de nada
deshacerme como una milhoja en las manos del mendigo
atravesar los parpados con miradas lasers y equies que colocaré a mi alrededor en diversas partes de la ciudad.

viernes, 9 de octubre de 2015

La misma persona

La misma persona que cruza las piernas
es la misma persona que amarra los cielos luego de trenzarlos
el que pone los limites a las fronteras
y el que desholla campesinos en pleno invierno.

La misma persona que tu y yo somos nos manda a llamar y nosotros asistimos,
abrimos los párpados como flores y pétalos
y miramos el mar como un pequeño cúmulo de nociones científicas que nunca comprenderemos.

La mirada busca abarcar lo que con palabras jamas podremos describir
un verbo
un sustantivo son polvillo lunar
y todo el aire comprimido que bombardea esta sangre,
coagula por mi cuerpo como un pequeño manantial.

Alzar los brazos buscando como ciegos un algo alrededor no basta
y el aire comprimido
ese mismo aire que desborda
amenaza la juventud que profesamos.

No quiero

Yo no quiero leer a Foucault o conocer la vida de mi poeta favorito
no quiero ensamblar más pensamientos ajenos a mi línea de tiempo,
sólo quiero de una puta vez ponerle los guantes,
los cascos
la ropa
a toda esa horda de objetos que salen de mi
no quiero aprisionar ya nada
sólo desenredar los ruidos del manantial del que bebo y como.

Tonta quietud

Limonada azúcar vodka miel tonta quietud que se posa en mis muslos y da vueltas...

Como una partícula en suspensión

Todos los días el recorrido de mi cuerpo cruza tangentes que me llevan al mismo lugar
una y otra vez tanteo el lenguaje de señas y cruzo bastos campos alambrados
la inequívoca sensación de estar y no estar.

Como una partícula en suspensión revoloteo por lugares sin sabor
olfato
tacto
parajes ciudades cosmopolitas perdidas en el tiempo
el desarraigo se hace mas presente en el limite de la quietud.

Navego con un báculo discontinuo
una enorme cantidad de agua sumergida entre mis pupilas
el iris gobernando satiricamente escapando siempre del mismo patrón matemático
y la misma ciudad hermética.

Un meteorito diluyéndose en un vaso con agua
con el paladar extendido para recibir su big bang
un material recibido a las 18 horas
una demanda en los nudos de los dedos
una sucursal pestañeando en código morse esperando su condena.

No existen las palabras magistrales ni los versos concatenados
solo existen las imágenes que explotan en mi mente
y se aglutinan como una estampida de elefantes en medio de un Zahara enceguecido
como una maldita sed a las 4am
el agua del grifo da nauseas
el agua de botella me asfixia.

Imágenes

Los poemas son los que yo predico por mi boca
mis labios tienen pliegues y comisuras que demandan la palabra infinita y creída
maldita hija de puta que se abalanza ante ustedes como la única.

mi pensamiento evolucionado se conforma de imágenes que veo al abrir y cerrar los ojos

mis dedos los dibujan y se mueven junto con mis gestos

mi diafragma perpetuado sediento de desconsuelo
las imágenes a mil van y vienen
cierro los ojos y se dibujan como una tiza nadando en el Océano Indico
como los cadáveres en el Ganges
como tu cráneo corroído
hermoso marsupial que eras
abatido flamenco con el pico desdoblado
con mi abuela cosería un bordado francés y te haríamos una hermosa blonda para ese horrible refugio de costado.

Mi sueño de anoche

Anoche soñé que caía desde lo alto de un abismo hacia mi cama
y en el camino a esta se descomponía una armonía monosilábica
se filtraban todos los cables diplomáticos de mi cerebro hacia mis demás órganos
se distorsionaba una palabra
una expresión
y esto generaba una guerra nuclear donde el punto para probar la primera bomba atómica
era una equis roja debajo de mi almohada.

Soñé con todos los soldados de todas las guerras mundiales
soñé con los cimientos de un refugio atómico y una familia escondida en ellos.

Soñé que penetraba al fin en mi propio cuerpo
y veía como se carcomían como fierro hirviendo mis propios labios

La misericordia que propago a mi alrededor

El mismo vaso al borde de la mesa y la misma mesa en el rincón a oscuras

Las mismas lineas de expresión en el rostro

La misma necesidad de pronunciar estas palabras
a esta hora fría y estática.

lunes, 5 de octubre de 2015

Martín

Martín, a veces cuando tipeas puedo sentir la intensidad de tus dedos desplegándose por las teclas
y pienso que es un don del que puedo sacar ventaja
pero luego te apresuras y decaigo en la realidad que no tengo dedos
 y no puedo sacar conclusiones si no tengo la capacidad de ponerme en tus antebrazos.

Tu sombra me mira y yo pienso que planea algo transitorio
tal vez si transitara drivleando entre sombra y sombra no ejercería presión sobre este suelo que pisamos
y yo quiero pasar desapercibida porque así me siento a gusto
si nadie me mira no existo
y si no existo puedo hacer lo que quiera
por eso me dijiste que dibujaba muchos ojos pero no te creí
es que Martín, tu tiene solo dos ojos pero luego me acuerdo del cuervo de tres ojos que vio Bran Stark
y se que tienes mas de dos ojos
pero luego te apresuras y decaigo en la realidad que no tengo ojos
y no puedo sacar conclusiones si no tengo la capacidad de ponerme en tus párpados.

Si no vas a la universidad no podré cruzarme contigo en el pasillo
y si no me cruzo contigo en el pasillo no podré alterarme al verte de nuevo
es que el meridiano Martín, el meridiano en tus párpados me llama a mirarte
un pedazo de aeroplano que juntas junto a otros pedazos, tan livianos para ti
que me extiendo a observarlos y tu los recoges como si recogieras una prenda.

Si no vas a la universidad  préstame un pedazo de aeropuerto para despegar
o mejor solo sigamos hablando sobre el hardware
o poniendo stickers de facebook para disimular la ausencia.

Los bordes de nuestros cuerpos

Tengo un escáner debajo de mis pies y mis codos fungen de soportes para este encuentro de cuerpo plegable
el escáner escanea la guerra y la paz,
fotografía los bordes difuminados de todo lo que toco-veo-siento
la delgada linea negra desaparece y se pixelea todo a mi alrededor
pienso en photoshop y en la herramienta dedo
y tengo ganas de quitarle los bordes a todo
la mesa
la taza de café
el celular
la cama
el espejo
el despertador
la lampara incandescente...

Sin bordes todo se adhiere a mi y los pixeles caen como cuadraditos de tonalidades ambiguas
y te espero a un lado de la habitación llena de objetos que no guardan relación conmigo
porque yo no soy un espejo ni tengo nada en común con la mesa,
pero te espero así como una escultura moderna haciendo una performance ridícula
donde apenas y puedes ver mis ojos,
a veces no dilata la pupila y me encierro en ellos
llevo revistas y juegos de celular para no aburrirme
cuando obtengo el iris correcto salgo de ahí y corro
corro y corro y el iris correcto siempre es del mismo color marrón claro
color de la sombra de tu sombra cuando caminas de noche mirando la acera
enervado de sombras y mas sombras
una promesa
una broma de mal gusto
una bifurcación de un solo camino.

Un transformista en caída

Simbolizas la hora, el genero y el déficit social de mis dedos.

Avanzas despacio como un mediodía en el medioriente
una madrugada fallida e interrumpida por millones de espejismos
capaces de transformar mi sueño en variantes de una vida que pude transformar
como un transformista en caída...


miércoles, 12 de agosto de 2015

El universo no se expande

Cada vez que volteo a mirar atrás
el universo se expande de rodillas y se retuerce con la misma furia de hace 3200 años.

No hay más que su propia placenta.

El universo se aproxima al mismo centro fijo que pregono durante horas
en la inmensidad de este destello.

Me reclama aproximándose a mi piel rasgada
mis mismas manos africcionadas que intentan desplazarse sin mayores preámbulos.

La Pangea malgasta sus rocas y  minerales con amuletos perdidos.

El brillante corpúsculo no encuentra cabida en su centro fijo
y pide a gritos el mío.

Se aflige y se derrumba por los lados como un aluvión o un huaico entrometido
y termina siendo el corpúsculo extendido entre mis manos
bidimensionales y planas.

Si te desdoblaste

Si te desdoblaste para introducirte en tu pequeño cubo de madera
no divagues entre pretensiones y silbatos en medio de la madrugada.

Tus tendones son justo lo que mi ombligo no digiere
las contradicciones de tu boca me permiten imaginar la Carretera Central
en el medio de tu cuerpo y el mio.

No son premoniciones de medio pelo ni mucho menos
bomberos corriendo hacia la salida de emergencia
son uvas cayendo por la fuerza gravitacional.

Si tan solo supiera hacia dónde se dirige ese gesto que se llama cuerpo
apretaría fuerte fuerte mis latidos para que no vuelen entre aves de carroña.

Los marsupiales no saben volar y a veces muy muy de noche
puedo contener latidos en mi puño de madrugada.

Una sola manera

Cómo perderme junto con miles de uvas deshaciéndose en mi boca
una a continuación de la otra.

Cómo presionar esa tecla izquierda
la misma y variada silaba que se disipa en zig -zag
permitiéndose una trayectoria angosta y centrifuga.

La mentira abre y destapa cañerías quebradas

Pienso que hay una sola manera
un solo y menudo dilema en la punta de la nariz de aquel que camina de espaldas.

Podría advertirle la desfachatez pero me gusta verlo caer así
seguro, paciente
inhóspito.

Tal vez un día pueda transitar por tus yemas sin desplegarme mas de la cuenta
un desnivel desviaría los misiles
yo giraría la perilla y miraría por un huequito a ver si hay algo nuevo
no saltaría del avión sin un empujoncito.

Una leve mirada perdería el punto fijo y yo
insolentemente
dispararía contra los agraviados.

Y tu amor es un cubo sin aristas

Si tuviera un centímetro de plomo en mis venas
dejaría que se vaya el pequeño charco de sangre
el hilito de glóbulos rojos por mi cuarto
abriría la puerta despacito y vería cómo kilogramos de imágenes oníricas
filamentos e hipogloceritos se extinguen para siempre de mis dedos.

Dejaría la ventana abierta para que se extingan también las fisuras
la herida en la pared
y las decenas de licántropos que encuentran cobijo en las aristas de este cuarto.

Si tuviera un milímetro de azufre en los ojos
toda esperanza colapsaría y por fin volaría por los cielos desdibujados y descoloridos
dejando una fracción de segundo
para poder huir sin que nadie me siga.